Tanguango Tantra (Tango)
- Una noche muy otaria
te alcé de un vegetariano, - vos posabas de bambula,
yo la iba de vegano.
Vos me vendiste espejitos
de tantra yoga y ananga ranga,
Krisnamurti y maharajis
y un yogui de morondanga;
yo me cegué con el brillo
de aprender en diez lecciones
los Asanas del amor
y tu sexo de colores.
Tu piel tatuada con hena
prometiste y entregaste;
como una diosa de farra
me trajiste y me llevaste
por el centro y por los bordes
de tu cuerpo de princesa,
y yo me fui acostumbrando
a esa delicadeza
con aires de flor de loto,
risa de karma burlón
y fecha de vencimiento
como cualquier ilusión.
Y el día menos pensado,
mientras iba meditando
casi al borde del satori
te fuiste dando un portazo.
El bulo quedó vacío
de todo y también de vos:
te llevaste discos, libros
velas, portasahumerios
y hasta la estampita
de Sai Baba y me dejaste
el incienso más berreta
y aquel budita atorrante
que en un todo por dos pesos
te dejó un chino de yapa
para engrupirme debute
con el verso del nirvana.
Con el tantra a otra parte
vos fuiste la que te fuiste
y en la nada reencarnada
ya ni siquiera volviste.
La pena la ahogué en té rojo
y mis tardes envolví
en fumarolas de incienso
hasta olvidarme de mí,
vos no volviste y quedé
con el astral hecho añicos,
el alma vuelta jirones
y mis chacras por el piso.
Pero no hay sombra sin luz
ni pálida sin redención,
y en el eco de un tanguango
llegó la iluminación:
“¡Kundalini, Kundalini!”,
gritaron desde la esquina
al verme así los muchachos:
“¡Araca que hay otras minas!”
Y ahora que supe escuchar
la ley del sarrachinaje,
fulo de andar tan misho
de mi vida te di el raje;
de tu yoni me olvidé
y a mi lingam le di alpiste
en la jaula de otra lora.
¡Mejor que nunca volviste!
Tanguango del yoga tantra
que ya se olvidó de vos
y no te quiere ver más
ni por la rúa ni en fotos.
Tango que te dio el olivo
tanguango de la iluminación
que no te quiere encontrar
en ninguna reencarnación.
Letra: OSVALDO TANGIR


1 Comments:
Un tango espiritual, sensual, sexual.
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