21.9.06

Tanguango Tantra (Tango)

  • Una noche muy otaria
    te alcé de un vegetariano,
  • vos posabas de bambula,
    yo la iba de vegano.

    Vos me vendiste espejitos
    de tantra yoga y ananga ranga,
    Krisnamurti y maharajis
    y un yogui de morondanga;

    yo me cegué con el brillo
    de aprender en diez lecciones
    los Asanas del amor
    y tu sexo de colores.

    Tu piel tatuada con hena
    prometiste y entregaste;
    como una diosa de farra
    me trajiste y me llevaste

    por el centro y por los bordes
    de tu cuerpo de princesa,
    y yo me fui acostumbrando
    a esa delicadeza

    con aires de flor de loto,
    risa de karma burlón
    y fecha de vencimiento
    como cualquier ilusión.

    Y el día menos pensado,
    mientras iba meditando
    casi al borde del satori
    te fuiste dando un portazo.

    El bulo quedó vacío
    de todo y también de vos:
    te llevaste discos, libros
    velas, portasahumerios

    y hasta la estampita
    de Sai Baba y me dejaste
    el incienso más berreta
    y aquel budita atorrante

    que en un todo por dos pesos
    te dejó un chino de yapa
    para engrupirme debute
    con el verso del nirvana.

    Con el tantra a otra parte
    vos fuiste la que te fuiste
    y en la nada reencarnada
    ya ni siquiera volviste.

    La pena la ahogué en té rojo
    y mis tardes envolví
    en fumarolas de incienso
    hasta olvidarme de mí,

    vos no volviste y quedé
    con el astral hecho añicos,
    el alma vuelta jirones
    y mis chacras por el piso.

    Pero no hay sombra sin luz
    ni pálida sin redención,
    y en el eco de un tanguango
    llegó la iluminación:

    “¡Kundalini, Kundalini!”,
    gritaron desde la esquina
    al verme así los muchachos:
    “¡Araca que hay otras minas!”

    Y ahora que supe escuchar
    la ley del sarrachinaje,
    fulo de andar tan misho
    de mi vida te di el raje;

    de tu yoni me olvidé
    y a mi lingam le di alpiste
    en la jaula de otra lora.
    ¡Mejor que nunca volviste!

    Tanguango del yoga tantra
    que ya se olvidó de vos
    y no te quiere ver más
    ni por la rúa ni en fotos.

    Tango que te dio el olivo
    tanguango de la iluminación
    que no te quiere encontrar
    en ninguna reencarnación.

    Letra: OSVALDO TANGIR

1 Comments:

Blogger victor ginato said...

Un tango espiritual, sensual, sexual.

10:49 a. m.  

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