3.10.06


  • Rapaz.


    No hay Adiós que valga
    entre tu alma y la mía,
    y hoy, y en éste día
    yo te escribo, en conciente
    sintiendo lo que se siente
    cuando el dolor se desvía.
    Tu cuerpo creó cenizas
    del fuego que en mí existía,
    tus besos suspiros fueron
    que mis labios pretendían,
    con tu piel el cobijo hicieron
    de mi piel estremecida,
    y tu temblor se ha grabado,
    hasta creo, que en mis pupilas.
    Y ahora te estoy deseando
    muy más que a la vida mía
    pensando, solo pensando
    en tus manos atrevidas.
    Quiero el violento alboroto
    de tu amor, enardecida,
    tu feroz acometida
    en el intento divino,
    de ver estrellas fugaces
    rodando en el infinito.
    Y ahora dejo este verso,
    porque muy cerca no estás,
    me detiene la distancia
    donde mi boca no llega,
    me detiene la clemencia
    de mi sentir tan rapaz.

    Edelmiro Monte 03/10/04